*D15*… Cuando Jesús entra a su barca

Publicado: marzo 6, 2008 en Sin categoría
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Devocional 15

Texto:  Lucas 5:6

“Y habiéndolo hecho,  encerraron gran cantidad de peces,  y su red se rompía.”

En Lucas 5,  Jesús le dice a Pedro que hagan un viaje en su barca,  Pedro cansado de todo el día de trabajo,  le dice que la hora no es la adecuada para pescar y que además están muy cansados,  y yo añado que también estaban deprimidos,  pues durante todo el día, no habían pescado ni siquiera un “pez sapo” (Luc. 5:5).

Pedro en su interior seguro se decía:  ¡Qué pereza,  yo no quiero otro viaje,  lo que quiero es irme a descansar a mi casa!;  pero bueno,  al final obedeció la vos de Jesús y se fueron mar adentro.

Pedro no se imaginaba lo que iba a pasar,  Jesús sí,  de hecho iban a una de las tantas peceras de su propiedad,  esta era la “pecera” de Galilea,  pescar allí para Cristo es,  como para usted y para mi sacar una galleta de la alacena,  así de fácil.

Cuando comienzan a pescar,  Pedro siente un  jalonazo fuerte en su red,  el jalonazo que esperó con ansias todo el día; después de contar con la ayuda de los demás,  sacaron tantos peces que la red se les quería romper,  ellos sacaron grandes cantidades de kilos de pescado,  algo que anhelaban.

Pero ese día para Pedro y los demás no fue solo un día más,  no significó que pudieron sacar una gran cantidad de peces…porque de hecho al final del relato lo dejaron tirado;  ese día ellos tuvieron la oportunidad de ver el poder de Jesús,  no vieron al Rabí…vieron al Rey de reyes y al Señor de señores,  al que todo lo puede, al dueño del universo.

Despues de ese acontecimiento con los peces,  Pedro en el verso 8,  le dice a Jesús;  “Apártate de mí, Señor,  porque soy hombre pecador”,  Pedro descubrió una vez más su insuficiencia humana,  y puso la mirada en Jesús,  pero Jesús le dijo a Pedro:  “No temas;  desde ahora serás pescador de hombres.”,  no se burló de la incredulidad de Pedro ni mucho menos,  lo que estaba haciendo era reclutándolo para lo que venía,  y para lo que venía,  estos discipulos iban a necesitar estar convencidos de que iban a trabajar con el poder de Dios.

Si hay algo que deseo,  personalmente en mi vida,  es no dudar en ningún momento del poder de Dios,  y que por más que esté cansado ó deprimido,  pueda entender que debo poner la mirada en Él y obedecer su voz,   yo sé que cuesta,  pero como he dicho,  el trabajo para Dios no es de cobardes,  es de valientes que se atrevan a ir más allá de lo que se ve.

Saludos,  que Dios te bendiga.

Róger Coto

 

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